Las plantas de la foto anterior han alcanzado la semana 5 de vida, la estructura está bien desarrollada y, aunque no recomendamos colocar tantas plantas juntas en una misma maceta, el cultivador ha sabido aprovechar al máximo cada día del corto ciclo de sus autoflorecientes.
Cómo cultivar semillas auto: crecimiento y floración
Durante las tres primeras semanas de vida las auto requieren un riego más escaso pero más frecuente para no ahogarlas, pero a partir de la tercera semana, ya habrán alcanzado un tamaño considerable y desarrollado un buen sistema radicular, con lo que podrán absorber perfectamente un riego de cantidad normal (como lo harías con tus genéticas fotoperiódicas), sin el peligro de que el suelo quede encharcado por demasiado tiempo.
Recuerda que el riego es una de las partes más importantes del cultivo de cannabis:
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Observa la “sed” que tienen tus autoflorecientes y acomoda los litros según vayan demandando más cantidad. El cannabis requiere de un riego abundante en su etapa adulta tras el cuál hay que dejar que la tierra se seque. Un buen indicador de que ha llegado el momento de volver a regar es que la maceta esté ligera al cogerla. Si el contenedor es demasiado grande como para levantarlo, hunde el dedo en la tierra unos 3 centímetros para observar la humedad. Espera a que el sustrato esté seco, sin llegar al punto en que tus plantas sufran estrés hídrico (las hojas aparecen caídas, como “desfallecidas” muy rápidamente). No te obsesiones, a fuerza de observar y practicar terminarás entendiendo el punto exacto.
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Aumenta la cantidad de nutrientes progresivamente para cubrir las necesidades tanto del periodo vegetativo como de la floración.
Cosas que NO debes hacer al cultivar autoflorecientes
Uno de los mayores errores al cultivar semillas automáticas es realizar podas como la FIM o la poda apical; o aplicar técnicas de entrenamiento como SCROG o LST (Low Stress Training). No dispones del tiempo necesario para que estas técnicas sean efectivas, ya que el periodo vegetativo de estas genéticas dura solo cuatro semanas, por lo que no tendrán tiempo de crecer y recuperarse. Existen casos anecdóticos en que cultivadores con un nivel muy avanzado han conseguido multiplicar su cosecha con plantas autoflorecientes aplicando técnicas de entrenamiento y podas. Sin embargo, estos casos inéditos sólo se dan cuando el cannabicultor tiene un nivel de expertise muy alto y domina a la perfección el cultivo en interior en sistemas avanzados de hidroponía. Formatos como la aeroponía, por ejemplo, aceleran tanto el crecimiento y las funciones metabólicas de la planta (si se sabe hacer con precisión absoluta), que la planta desarrolla la ramificación necesaria para que métodos como el main-lining surtan efecto. En nuestras décadas de experiencia, hemos visto contados casos como este, y siempre, siempre, en cultivos de interior en hidroponía. Así que, a menos que pertenezcas a este selecto grupo de pequeños genios, olvídate de hacer virguerías y cíñete a lo que funciona. Otro error común es realizar trasplantes, como sí lo harías con
semillas feminizadas fotodependientes, ya que les provoca estrés y puede detener su crecimiento. Lo único que tienes que hacer cuando germinen tus semillas es colocarlas a su maceta definitiva (idealmente de al menos 11 litros si vas a cultivar con tierra).
Como consejo final, no te asustes si el tamaño de tus plantas no supera los 20-25 cm en la cuarta semana de vida y ya empiezan a aparecer pistilos. Algunas variedades automáticas alcanzan mayor altura durante el periodo vegetativo y otras menos, pero que no cunda el pánico: las cepas autoflorecientes siguen creciendo y desarrollándose durante la floración, triplicando en muchos casos su tamaño.